sábado, 21 de abril de 2012

Caamaño evitó revolución constitucionalista sufriera colapso

Tras salir molesto de una reunión en la Embajada de Estados Unidos, la tarde del martes 27 de abril de 1965, asumió la conducción de la contienda
Fuente: El Nacional
El coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó luego de la reunión de la embajada fue al bastión rebelde de Ciudad Nueva en Santo Domingo, donde, durante la noche del 27 se llevó a cabo la tarea de reagrupamiento de las tropas rebeldes.

Con una ofensiva de las tropas de San Isidro a punto de tener éxito, el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó tras salir molesto de una reunión en la Embajada de Estados Unidos, la tarde del martes 27 de abril de 1965, asumió la conducción de la contienda constitucionalista, luego de la deserción del presidente del Gobierno, José Rafael Molina Ureña y el líder militar coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez.


Ureña y Hernando Ramírez ante la creencia de una inminente derrota militar y abatidos por la negativa del embajador  William Tapley Bennett para interceder en su favor,  piden asilo político luego de salir de la reunión en la Embajada en la que habían participado junto a Caamaño.

Sin perder tiempo, Caamaño, oficial que el domingo había apresado al presidente del Triunvirato Donald Reid Cabral,  va al bastión rebelde de Ciudad Nueva en el sureste de Santo Domingo, donde, durante la noche del 27 se llevaron a cabo la enormes tareas de reagrupamiento de las tropas rebeldes y la planificación de un contraataque contra las fuerzas  de Wessin.

Armas adicionales para el contraataque se lograron con el asalto de dos estaciones de la Policía capturadas por los rebeldes el miércoles por la mañana, incluyendo la Fortaleza Ozama, asiento de los Cascos Blancos.

Cambia curso
La reunión en la Embajada que cambió el curso de la revuelta de abril fue de mucha controversia. Bennett se reunió durante una hora con el grupo, cuyo objetivo principal era que el diplomático sirviera como mediador en el arreglo de una solución negociada. Bennett le dijo a los jefes constitucionalistas que la situación era una consecuencia de su acción del sábado que había “iniciado este fratricidio y derramamiento de sangre sin sentido y que debe terminar”.

El embajador culpó al PRD por permitir que los comunistas tomaran ventaja del movimiento y denunció una serie de actividades de los rebeldes, incluyendo el incidente en El Embajador, cuando se desarrollaba el proceso de evacuación de los ciudadanos estadounidenses.

Citando evidencia de la buena fe de la Embajada, le recordó a Molina Ureña que el lunes representantes diplomáticos habían conversados con oficiales de la Fuerza Aérea Dominicana en cuatro ocasiones para detener  los bombardeos a los rebeldes.

Lo que Bennett quizás no sabía era que los militares constitucionalistas habían interceptado las conversaciones telefónicas entre los de San Isidro y los agregados militares de Estados Unidos cuando planificaban ataques a posiciones rebeldes.

Dominicanos
Durante  el encuentro  Bennett les dijo a los constitucionalistas que carecía de autoridad para mediar y que cualquier acuerdo debía ser alcanzado por los dominicanos.

Según un cable de la CIA, el presidente Johnson escribió más tarde que la negativa de Bennett para ayudar a negociar era la propia decisión del embajador, pero que actuó en  consonancia con la orientación general que había recibido del Departamento  Estado y con la política de Estados Unidos de no intervención.

Bennett fue acusado por los constitucionalistas de hundir deliberadamente  la oportunidad de poner fin a la guerra civil y evitar así más derramamiento de sangre o la intervención norteamericana.

En declaraciones de Caamaño luego de haber finalizado el conflicto,  afirmó que se sintió insultado por lo que él consideró charla paternalista de Bennett.

Juramentación
Caamaño fue juramentado Presidente Constitucional el 4 de mayo  luego de tomar el control de la revuelta. Pese a la línea liberal del nuevo jefe constitucionalista, el embajador Bennett llegó a la conclusión de que la extrema izquierda había asumido el control  de la revuelta.

Informó a Washington de que la lucha se había convertido en un enfrentamiento "entre comunistas y no comunistas.

En su informe al Departamento de Estado  expresó que las operaciones de militares de San Isidro pronto pondrían fin a la amenaza radical.

 En respuesta a esta valoración optimista, el Departamento  Estado solicitó a la Embajada hacer lo que pudiera para evitar las represalias y las atrocidades de las fuerzas San Isidro.

Ante el informe de la Embajada, el Departamento de Estado envía un documento informativo a la Casa Blanca en el que predice que Santo Domingo pronto estaría en manos de Wessin.

Un apunte
El punto de inflexión
El gobierno de  Lyndon B. Johnson llegó a la línea de que el martes 27 de abril, representó un punto de inflexión en la crisis, el punto en que la causa constitucionalista quedó bajo el dominio “comunista”.

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